Flora
Galería fotográfica
Geología
Climatología
Historia geológica
Relieve y Geomorfología
Suelos
Bibliografía
Etiología

RELIEVE Y GEOMORFOLOGÍA

La morfología de la zona presenta un relieve contrastado entre los materiales volcánicos que forman la Sierra de Cabo de Gata, y los depósitos neógenos y cuaternarios que constituyen parte de la Bahía de Almería, constituyendo las estribaciones más abruptas de todo el levante de la Provincia.

Dada la escasa pluviosidad, con precipitaciones medias de aproximadamente 200 mm. anuales y debido a la cercanía al mar de los núcleos montañosos, el sistema hidrográfico está constituido por una red fluvial tipo rambla, que casi siempre estás secas, actuando como desalojo de avenidas hacia el mar en épocas de lluvias, de ahí la vital importancia de mantener limpios los cauces de las ramblas e impedir construcciones cercanas a ellas como está ocurriendo en la rambla de Los Escullos, donde dicho cauce esta siendo colmatado con áridos, para la ampliación del camping situado en la zona.

La zona montañosa de Cabo de Gata es una franja paralela a la costa, la cual se extiende en el extremo sureste de Almería y con orientación SO-NE, pudiendo destacar en ella los vértices de Bujo (372 m) en la zona más al Sur, Revancha (385 m), El Fraile (493 m) en la zona de Los Escullos (Figura 1), siendo el pico mas alto de toda la Sierra, y La Rellana (478m) cercano a Carboneras, siendo en su conjunto una sierra sin grandes elevaciones, en comparación con las sierras cercanas.



Figura: Cerro de los Frailes (Los Escullos)

Dicha cadena montañosa va a suponer y de forma muy puntual, la primera barrera orográfica de las inusuales borrascas procedentes del Mediterráneo, debido a su cercanía al mar, pero poco efectiva debido a su escasa elevación.

La principal característica del relieve, es que son zonas muy abrutas y prácticamente inaccesibles, donde predominan pendientes del 30 al 50 por ciento con relieves escarpados y muy escarpados que caen por levante bruscamente hacia el mar con grandes acantilados, entre los que podemos destacar el de la punta de La Polacra en la zona de Rodalquilar, la Vela Blanca, o la punta de Cala Higuera, que pueden llegar a sobrepasar los 200 metros de caída vertical, en la costa sur, junto al Cabo de Gata. La zona norte es algo menos acusada, donde el predominio corresponde a las pendientes escarpadas.



Figura: Cerro de la Vela Blanca

El conjunto de materiales en general es volcánico, pero en la parte central y norte del espacio alternan los materiales volcánicos con otro de origen sedimentario (Mioceno), incluyendo calizas arrecifales en su parte alta, como por ejemplo en la Molata o Mesa Roldán.



Figura: Mesa Roldán

También pueden diferenciarse importantes sistemas dunares formadas durante el cuaternario (desde hace 250.000 años hasta la actualidad), la mejor representación la encontramos en la duna fósil de la ensenada de Los Escullos, bajo el castillo de San Felipe, es el mejor afloramiento correspondiente a las dunas oolíticas blancas fósiles del litoral del Cabo de Gata, entre 128.000 a 100.000 años de antigüedad (último periodo interglacial).

Estos sistemas dunares se generaron debido a la movilización por el viento de antiguas playas oolíticas, formadas en un ambiente más cálido que el actual, que se reconoce por la existencia de fauna asociada propia de mares cálidos (Strombus bubonius).



Figura: Duna fósil de Los Escullos

Los acantilados constituidos por rocas sedimentarias, son mucho mas blandos que los volcánicos, presentan menor altura, estratos horizontales bien marcados, grandes bloques desprendidos en su base y numerosas cuevas, como nos encontramos en la zona de levante, el Playazo de Rodalquilar, o la cala del Plomo entre Las Negras y Aguamarga.



Figura: Cueva en la cala del Plomo, sobre materiales volcanoclásticos.

El material volcánico es en general más duro que el sedimentario, en especial las lavas solidificadas (Andesitas), puede encontrarse formaciones características volcánicas como son las disyunciones columnares de aspecto espectacular, como el de Punta Baja o la playa del Barronal. Produciéndose al enfriarse la lava lentamente tras su emplazamiento, el volumen de lava disminuye ligeramente, y esta contracción es acomodada por la formación de grietas dispuestas regularmente, de modo perpendicular a la superficie de enfriamiento de la lava, con lo cual podemos concluir que estas formaciones has sido producidas por desalojo de la lava en superficie.



Figura: Disyunciones columnares, La Isleta del Moro.

Como comentamos al principio, muchas de las formaciones volcánicas que se encuentran en el Cabo de Gata tuvieron su origen en erupciones submarinas, reconocibles por las estructuras volcánicas, denominadas pillow-lavas o lavas almohadilladas, producidas hace 10 a 12 millones de años, observándose en los acantilados de Mónsul.

No menos importantes son las formaciones de conglomerados, con cenizas volcánicas y bombas de todos los tamaños, con un gran proceso erosivo ocasionado por el mar, en las zonas de Mónsul y el Barronal.



Figura: Peculiar formación por erosión de conglomerados y cenizas volcánicas, Mónsul.

En esta costa acantilada encontramos numerosas calas; las más grandes correspondes a ensenadas o desembocaduras de ramblas, como las de Los Genoveses o el Playazo del Rodalquilar, ambas de arena fina. Los sedimentos que forman las calas más pequeñas proceden en gran medida de los materiales de la misma sierra, por el efecto de viento y del oleaje que va disgregando las rocas y formando bloques y piedras, algunas como la de Las Negras todavía son totalmente rocosas, constituidas por piedras redondeadas por el agua, que se denominas bolos, otras son de arena gruesa y lava, como la de los Muertos y el Plomo, y otras de arena fina como las calas del Barronal o San Pedro.



Figura: Cala de El Playazo (Rodalquilar).

La Sierra de Cabo de Gata presenta un relieve abrupto con fuertes pendientes, que contrata con la suave morfología de ciertas depresiones litorales. El brusco cambio de pendiente que se produce en el curso de lo pequeños barrancos cuando abandonan el relieve de sierra para entrar en las depresiones, provoca una pérdida de la capacidad de transporte y la consecuente acumulación (depósito) de los sedimentos que movilizan (cantos, bloques, arcillas, etc.) hacia la zona más deprimida. Se forma, así, un abanico aluvial abierto. En el área de La Isleta- Los Escullos, se observan varias superficies (techo de los abanicos) encajadas, inclinadas ligeramente hacia el mar, que representan las distintas fases de formación de abanicos a lo largo del Cuaternario (desde hace unos 2 millones de años).



Figura: Depresión litoral en la zonal de Los Genoveses, al fondo la Sierra de Cabo de Gata.