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FLORA DEL PARQUE NATURAL

El paisaje del Parque Natural del Cabo de Gata Níjar, con un clima que podemos definir como desértico, nos muestra una vegetación completamente adaptada a la escasez de agua, con más de mil especies, destacando algunos endemismos como la aulaga mora, el clavelillo y el dragoncillo del cabo, etc. Un clima árido que unido a unos suelos pobres, poco desarrollados, con escasa materia orgánica y poca agua disponible para la planta, condiciona un tipo de vegetación xerófita, donde predominan los espartales, albardinales, tomillares. También se pueden contemplar especies endémicas de la zona.



Figura: Genoveses en primavera

Dentro de los límites del Parque Natural podemos ver diversos tipos de vegetación dependiendo del lugar donde nos situemos.

Junto a los cortijos que están repartidos por todo el Parque Natural podemos ver conjuntos de palmeras datileras (Phoenix dactilifera y Phoenix canariensis) que junto a los pitacos (inflorescencia de la pita, que anega los valles y llanuras del Parque Natural) le dan un aspecto característico. Además, no nos debemos de olvidarnos de la chumbera, aún presente en las montañas y llanuras, como las que podemos ver en la ensenada de Genoveses. Planta que aportaba el sustento para el ganado, de la cual seguimos consumiendo sus frutos (el chumbo).



Figura: Phoenix canariensis

Los bosquetes de palmitos (única palmera autóctona de europa) se ubican a una distancia prudencial de la costa, donde no le afecta la brisa marina y los vientos que azotan la costa, además de numerosos espartales, aulagares y tomillares que ocupan espacios donde anteriormente vegetó el lentiscar. En los tomillares podemos ver el tomillo almeriense o la zamarrilla blanca.

Conforme nos aproximamos a la costa y zonas rocosas aparece el cornical o matorral semiárido, soporta la brisa del mar, humedad que le sirve para sobrevivir en este paraje desértico. Encontrando acebuches, cornical, oroval, efedras, raramente hallaremos harto, sabinas costeras y pino carrasco. Siendo la ensenada de los Genoveses un lugar ideal en el cual observar pinos, cipreses, eucaliptos y chumberas.

Junto a los cornicales, se sitúan los retamales, procedentes de la degradación de matorral alto espinoso como el hartal, lugar donde crece el espino negro, la bolilla, esparragera blanca y algún lentisco.

Adentrándonos en las playas y dunas del Parque apreciamos que la vegetación existente en esta zona está adaptada a unas condiciones duras, adversas y una clara escasez de agua. Sobre las arenas cercanas al litoral crecen pastizales que fijan el terreno para que posteriormente puedan vivir arbustos de porte bajo. Situados ya en la misma arena de la playa crece otro pastizal bajo, Elymus farctus.

Sobre la duna móvil de Mónsul, crece el barronal, que da nombre a la Cala del Barronal (situada junto la playa de Mónsul), siendo un pastizal de porte más alto que los anteriores y que fija fuertemente el suelo. En las dunas más estables se asientan pegamoscas, rascamoños, salados, bufalazas y tomillos, matorral de porte bajo. Como consecuencia de la fijación que estos matorrales le aportan al suelo, le confieren una estructura en la cual pueda crecer el azufaifo, matorral de porte alto donde el viento no puede penetrar, lugar de refugio de la fauna y vegetación como las esparrageras blancas, oroval, salados, rascamoños.. En esta zona crecen los cipotes de lobo, que viven de la sabia de las raíces de otras plantas.



Figura: Cala del Barronal